miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las mujeres cántabras tienen que salir fuera para abortar en la sanidad pública

Hace un mes que las mujeres que desean interrumpir su embarazo en Cantabria no pueden hacerlo, ya que la única clínica habilitada para practicar abortos (Los Lagos, en Bezana) no puede seguir ejerciendo con cargo a la sanidad pública por decisión de la administración. Desde el pasado octubre, y por lo menos durante los dos próximos años, la única solución que ofrece el Gobierno es la de trasladar a las pacientes a clínicas de fuera.

Lo que encendió la mecha del actual problema fue un concurso convocado por la Consejería de Salud, al que debían someterse todas las clínicas tras aprobarse la nueva ley del aborto de 2010. El mencionado concurso (que no volverá a repetirse hasta 2013) exigía que cada centro ofertase un abanico de opciones para interrumpir el embarazo, y no solo la intervención quirúrgica. De entre las opciones exigidas, a Los Lagos le faltaron dos, lo que provocó que no superasen el examen. Con el fin de no obligar a todas las cántabras a desplazarse a otros territorios, el gobierno vigente por entonces (la coalición PRC-PSOE) llegó a un acuerdo con la clínica para que realizara algunas intervenciones con un servicio de planificación familiar. De este modo, se pudieron seguir practicando abortos fuera del concurso, hasta octubre.

Con el comienzo por el PP de una nueva legislatura, el acuerdo fue revisado y cancelado, argumentando que Los Lagos había “superado con creces” los 18.000 euros (cantidad que se supone el máximo permitido para este tipo de acuerdos), además de estar haciéndose cargo de más del 20% de las intervenciones en la Comunidad. Considerando que la clínica había "cumplido su cupo", el Gobierno del PP ha prohibido que vuelva a realizar intervenciones con cargo a la sanidad pública. Por tanto, casi la única posibilidad que les queda ahora a las mujeres cántabras es la de desplazarse, ya que el único centro público que continúa realizando este tipo de intervenciones, el hospital de Valdecilla, se hace cargo de menos del 10% de los casos, y prácticamente solo en situaciones muy avanzadas y problemáticas.

Por el momento, una minoría de mujeres cántabras que prefiere no desplazarse, continúa acudiendo a Los Lagos, eso sí, asumiendo todos los costes de la intervención. Sin embargo, de seguir la situación así, esta clínica cerrará sus puertas y ya no quedarán alternativas en Cantabria. La Consejería de Sanidad de Cantabria insiste en que se está haciendo todo lo posible por mejorar la situación y por ayudar a las mujeres cántabras que deseen abortar, pero el gerente de Los Lagos, Sergio Muñoz, no lo tiene tan claro: “Aquí hay una cuestión de fondo; parece que están encantados con que no haya ninguna clínica de abortos en Cantabria".



Extraído de Enfocant: http://www.enfocant.info/libertades-e-igualdad/las-mujeres-cantabras-tendran-que-viajar-fuera-para-abortar

martes, 15 de noviembre de 2011

Historia, Sociedad y Mujeres (VII)



Este artículo, que es el séptimo de la serie “Historia, Sociedad y Mujeres”, parte de unos ejemplos de violencia e incide en los casos del ataque con ácido a mujeres en Bangladés (Bangladesch).

Historia, Sociedad y Mujeres (VII)

“Hic et nunc alogia imperat et violentia perseverat!” (cast. “¡Aquí y ahora la sinrazón impera y la violencia persevera!”). Sobre unos casos de violencia, en general; sobre el ataque masculino con ácido clorhídrico o ácido muriático contra mujeres en Bangladés (Bangladesh), en particular

“…me percaté de que las mujeres durante mil años no habían tenido derecho a una subjetividad, a pesar de los papeles fundamentales que desempeñaban. A veces eran reinas o putas de lujo, pero ninguna de ellas tenía subjetividad, no eran un sujeto. Una mujer no tenía el derecho de decir ‘yo’, decía ‘ellos’, ‘nosotros’ “.
Alain TOURAINE [1]
(Sociólogo y Filósofo francés)
Berlín, Noviembre del 2011

Resumen: Bangladés es un país en Surasia. A esta región pertenecen los Estados de Afganistán, Bangladés, Bután, India, Irán, las islas Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka (antiguamente Ceylón). Bangladés aparece en los medios de comunicación, esto es cada año, debido a las consecuencias desastrosas que acarrean los Monzones, las lluvias torrenciales, los desbordes de ríos y los deslizamientos, como ello viene ocurriendo, desde hace unas semanas, en Tailandia [2]. Los más afectados por las lluvias, por los desbordes y deslizamientos, en el caso de Bangladés, son los pobres que están dependientes de la agricultura y viven muy cerca del delta.

Desde el punto de vista socio-cultural y religioso, está Bangladés relacionado con la India y Paquistán. En todos estos países gozan de gran peso el tradicionalismo y la religión. No obstante que el Estado se denomina laico o secular, no dejan de tener influencia confesiones religiosas como el Hinduismo y Sikhismo, el Budismo y el Islam, o de este último una de sus variantes: El Sufismo.

La religión es asunto privado y no debe constituirse como partido religioso para aspirar a la toma del poder, de tal modo que busque influir en el Estado o lo modele, según sus normas y valores, según sus preceptos y concepciones, como ello viene ocurriendo en Irán. Toda creencia religiosa es legítima; pero de carácter privado e individual. En un Estado moderno que, de un lado, se erige sobre los aportes de la Ilustración, sobre el respeto a los Derechos Humanos, sobre la defensa de las Libertades Democrático-Civiles y, de otro lado, que preconiza la inviolabilidad de la Dignidad Humana, así como el reconocimiento de la igualdad de géneros, deben estar muy bien trazadas y mantenidas las necesarias y saludables fronteras entre política y religión.

Este artículo, que es el séptimo de la serie “Historia, Sociedad y Mujeres”, parte de unos ejemplos de violencia e incide en los casos del ataque con ácido a mujeres en Bangladés (Bangladesch). Los ataques masculinos con ácido clorhídrico (HCL), llamado también ácido marino o ácido de sal (latín: acidum salis) es utilizado en la industria químico-metalúrgica. El ácido muriático es empleado como reactivo químico- acidez depuradora, corrosión- también en la curtiembre, en la cerámica, en la galvanización, refinación y manufactura de metales. El ataque con este reactivo químico ha afectado no sólo a mujeres, sino también a hombres y a menores de edad de ambos sexos. Las causas, para este acto delictivo, han sido de diversa índole. El ácido quema a la piel y desfigura horriblemente a la región del cuerpo afectada. Cayera el ácido en los ojos, produce él la ceguera total e inmediata. Este es el caso de la iraní Ameneh BAHRAMI [3], víctima de un atentado que, en el 2004, cometiera su compañero de estudios Madshid MOWAHEDI.

A los daños corporales infringidos, en este caso concreto los causados a la mujer, siguieron los traumas psíquicos. La mujer desfigurada y enceguecida fue condenada al aislamiento y aumentó, así, su dependencia económica de la familia y la asistencia frecuente de una lazarilla o de un lazarillo.Por la tristeza y la depresión que las aquejaban, terminaron muchas de ella sus días de martirio y de desesperación con el suicidio.

http://www.kaosenlared.net/noticia/historia-sociedad-mujeres-vii

lunes, 14 de noviembre de 2011

Entrevista con la activista boliviana Julieta Paredes: “De no ser por las mujeres no hubieran resistido ni tres días”

Julieta Paredes fue una de las fundadoras de Mujeres Creando en 1992. Tras un agitado debate sobre cómo enfocar el trabajo de este colectivo, se integró en la Asamblea Feminista, donde sigue militando. Durante la primera presidencia de Evo Morales, trabajó durante dos meses para el gobierno realizando un plan en el que se pondrían en práctica muchos de los principios del “feminismo comunitario”. Según reconoce Paredes, aunque no hay voluntad política de cumplir con el plan, éste ya se está implementando en las comunidades gracias a las organizaciones sociales.

¿Qué es el feminismo comunitario?

JULIETA PAREDES: En la Revolución Francesa los hombres declaran los derechos de los hombres: libertad, fraternidad, igualdad, propiedad privada, ciudadanía o Estado nación. Las mujeres se quedaron al margen. Y ésa es la modernidad europea occidental; no es que haya nacido con la igualdad de las mujeres. A partir de ahí nace el movimiento feminista, en toda su razón europeo, occidental, norteamericano. Hemos luchado y sólo para los hombres. No. También las mujeres queremos nuestros derechos, pero los planteamos como derechos individuales. A los derechos individuales de los hombres, queremos los derechos individuales de las mujeres: propiedad privada, ciudadanía, divorcio…

Nosotras, en nuestro feminismo comunitario, partimos de otro lugar, porque nosotras no nos plantamos individualmente, nosotras nos plantamos lado a lado con los hermanos. Desde una identidad común planteamos una propuesta política, ya no individualista, sino de todos mis derechos en la comunidad, no mis derechos individuales. Eso presupone que nos reconocemos como parte de las mismas discriminaciones, opresiones y explotaciones que sufren nuestros hermanos, con la denuncia de que ellos en la comunidad se convierten en nuestros opresores y nuestros explotadores. El chacha-warmi, la famosa complementariedad andina, es una complementariedad jerárquica donde los hombres están sobre las mujeres. Compartimos las luchas con ellos, todas las luchas, pero denunciamos que en el interior de la comunidad ellos se convierten en nuestros patriarcas y patrones.

Si queremos una revolución y un proceso de cambio eso es lo primero que tiene que cambiar en la comunidad. No es suficiente culparle al Estado, al q’ara [blanco], al español, del machismo… Nosotras pertenecemos a nuestra comunidad, a nuestra identidad cultural, y desde ahí vamos a pelear, desde ahí vamos a defender nuestros derechos como mujeres que forman parte de la comunidad. Ésa es la matriz del feminismo comunitario.

¿Cuánto tiene este patriarcado de herencia prehispánica y cuánto de colonial?

J.P.: Nosotras hablamos de que ha habido un entronque patriarcal. Mis hermanos aymaras no se salvan porque igual eran patriarcas antes. Una prueba de eso es la negociación que hacían entre hombres en el espacio de las llamadas Vírgenes del Sol, utilizado para el servicio sexual, económico, político y educativo de las castas dominantes de los incas. Y esas hijas eran de los pueblos conquistados. Si antes de que llegaran los q’aras [los españoles] esto era un paraíso, como algunos hermanos dicen, ¿por qué no eran los hombres el botín de mediación e intercambio, por ejemplo, entre los aymaras y los incas?

Sin embargo, en el siglo XIII o XIV las mujeres acá estaban un poquito mejor que las mujeres en Europa en esa época, que no tenían tierra y no eran consideradas personas… Aquí sí, en las comunidades y en las castas dominantes eran consideradas personas. En la Europa del medioevo las mujeres dependían de los hombres; del padre pasaban al esposo. Aquí existía la patrilinealidad y la matrilinealidad, dos líneas tanto de tierras como económica… Había patriarcado, pero la situación de las mujeres estaba mucho mejor que en Europa. Nosotras siempre decimos “hemos venido de mejor a peor” con la invasión colonial, con el capitalismo, con la modernidad. ¿Cómo que nos anda diciendo la ONU o la Unicef que hay que mejorar la situación de la mujer? Primero tendríamos que recuperar la situación en la que estaban nuestras tatarabuelas y de ahí empezar a mejorar.

¿Cómo cambia el colonialismo la situación de las mujeres?

J.P.: El colonialismo hace un pacto entre hombres para que las peores perjudicadas sean las mujeres. Nosotras planteamos que el entronque patriarcal crea un imaginario cómplice en nuestros hermanos, como si quisieran poder ser en algo como el opresor. Entonces empiezan a controlar a sus mujeres con la potestad que les dan los virreyes, los españoles, la iglesia. Por eso decimos que si vamos a descolonizar no lo vamos a conseguir si no hay una despatriarcalización.

Este dominio sobre las mujeres vuelve a quedar patente en la República y la revolución del ‘52, que supuestamente era un revolución liberal. Los títulos de la reforma agraria hacen dos traiciones: a la comunidad y a las mujeres. Son títulos individuales, pese a que las tierras eran comunitarias, y el hombre es el jefe de la familia, la mujer no cuenta. Las mujeres se quedan en el ‘52 sin tierra, cuando la lucha por las tierras también había sido una lucha de las abuelas.

Con ese entronque de los patriarcados los hermanos salen un poquito favorecidos. Ese poquito luego se consolida en los dominios y las responsabilidades personales de cada hombre en relación a su compañera o las mujeres que lo rodean. Es importante esta matriz de entender las cosas, porque no es solo el colonizador, aquí hay responsabilidades de cada hombre, de cada abuelo, de cada tatarabuelo traidor a la comunidad, traidor a sus hermanas.

¿Y qué ha ocurrido en los últimos años?

J.P.: Hay un sistemático ocultamiento e invisibilización de lo que es la participación política, económica y teórica de las mujeres. Y ese sistemático ocultamiento e invisibilización tiene como consecuencia que la comunidad hoy está tuerta, manca y coja, porque este lado que somos las mujeres [se tapa un ojo], por el patriarcado y el machismo, no está funcionando. Por lo tanto, los hermanos están mirando con un sólo ojo creyendo que lo miran todo. Nosotras tenemos esta otra mirada. Y ésta es la mirada, ésta es la mano y éste es el pie que le falta de la comunidad.

En este proceso de cambio la participación de las mujeres no es un favor, una concesión, una caridad que puede hacer el hermano Evo, el MAS o la Asamblea Plurinacional, es una obligación de toda organización y toda comunidad. Porque si no pasa lo que está pasando hoy. El proceso se tropieza, se cae, porque piensan que están mirando, pero se olvidaron del otro lado. Y de ese lado están viniendo los golpes, las corrupciones, los autoritarismos, las jerarquías… Esta visión y esta manera de entender es recíproca, no es complementaria. Se trata de poner la comunidad en su lugar: no son dos individualidades, es una misma, pero hoy está mal. Ese entronque patriarcal ha ido reafirmando a los hermanos arriba. Si los tatarabuelos dudaban un poco, eran un poco tímidos en su machismo, hoy son impunes. Les importa un bledo lo que dicen las mujeres, ellos discuten entre ellos, se cagan en lo que podamos decir. Son impunes y les importa un pepino.

Este proceso a las mujeres nos plantea el desafío de aportar sin renunciar a nuestra autonomía. Eso es el feminismo comunitario. Hemos creado esta otra manera de interpretar el feminismo, pero nos seguimos llamando feministas. Nuestro plan teóricamente es impecable, creativo, novedoso, pero no hay voluntad de cumplirse.

¿En qué consiste el plan para poner en práctica los principios del feminismo comunitario?

J.P.: Lo que se ve por los índices planteados por el propio capitalismo es lo que el capitalismo necesitaría de las mujeres en América Latina para servir mejor a la acumulación económica. Lo que nosotros hemos dicho es que nos negamos a esos índices. Nosotras hablamos de campos de acción y de lucha.

Hay un campo de acción y de lucha que es el cuerpo. No es la salud reproductiva, es el cuerpo. Ahí puedes discutir desde sexualidad, derecho a ser mamá, aborto, hasta los procesos existenciales e identitarios del blanqueamiento, porque es nuestra belleza, nuestros cuerpos son distintos como indígenas y eso hay que trabajarlo y valorarlo. Se trata de la descolonización más íntima. Luego está el espacio. Porque, ¿qué espacios tenemos las mujeres? Desde la tierra hasta los espacios de la casa, ¿realmente tenemos casa las mujeres? ¿o somos unas parias? Aquí también se puede hablar del espacio político. Otro campo de lucha es el tiempo, tiempo para trabajar… El trabajo doméstico es trabajo, no es amor, es trabajo, es tiempo. Si los hombres tienen tiempo es porque no hacen trabajo doméstico. Otro campo, el movimiento, tiene que ver con movimiento organizativo y autonomía organizativa política y social, autoorganización. Aunque estés formando parte de un movimiento grande como puede ser las Comunidades Interculturales o los cocaleros, tiene que haber la autonomía organizativa de las cocaleras. Y, por último,la memoria, que es ese largo recorrido de nuestra sabiduría y nuestras luchas heredades de nuestras abuelas, esa memoria larga….

No hay voluntad política para llevar adelante el plan, pero no cuentan con nuestra astucia, como dice el Chapulín Colorado, que somos las organizaciones sociales. Nosotras estamos caminando por todas las comunidades, hablando, construyendo, haciendo alianzas. Es el proceso pese a Evo, ojalá sea con él, porque hay que reconocerle sus méritos, pero el proceso es nuestro. Y estamos trabajando con las organizaciones de mujeres, con organizaciones de hermanos afines… Es un feminismo con nuestras comunidades, desde nuestras comunidades, haciendo entender peleando. Hay que trabajar con las mujeres. Son las organizaciones sociales las que vamos a garantizarlo, de hecho el plan ha sido ideado para esto…

¿Cómo se aplica el plan?

J.P.: Esto en la comunidad lo puede hacer cualquiera, cualquier hermana, aunque no sepa escribir. Con estos cinco campos de lucha, las mujeres de una comunidad se reúnen para hablar, por ejemplo, de un proyecto de gallinas… A partir de cualquier proyecto, ellas tienen que discutir cómo se van a ver afectados esos cinco campos de acción. Por ejemplo, el cuerpo de las mujeres en este proyecto ¿cómo va a estar? ¿Con qué tiempo se va a desarrollar? ¿Qué va a significar este proyecto de las gallinas si no se comparten las tareas domésticas? ¿Va a significar que si antes las mujeres dormían cuatro horas, ahora van a dormir dos horas? ¿Y no se trataba de mejorar acaso la situación de las mujeres?

Al haber hablado de cuerpo, si una compañera muere duele. Ya no es lo cínico de las estadísticas. Porque esta comunidad se ha fijado sus propios índices. Entonces el cinismo de la tecnocracia del desarrollo, de la planificación del desarrollo lo hacemos mierda con esto. Porque ahí los logros los sientes en la piel, porque es tu mamá, tu vecina, tu hija… Es otra concepción. Esto lo estamos enseñando, facilitando el proceso de aprendizaje de las hermanas, pero es un proceso lento.

¿Cuál fue el papel de la mujeres en las movilizaciones contra el neoliberalismo?

J.P.: En el año 2003 son las mujeres la principal fuerza política y de sostén cotidiano de la insurrección. La cotidianidad ha sido organizada por las mujeres en ollas comunes. ¿Cómo se ha organizado la compra, el trueque, las ollas comunes? A principio de 2005, estalla la otra crisis con el gobierno de Mesa. Lo que se hace es una pequeña insurrección y ahí los hombres ya eran famosos. La prensa internacional los había puesto en la cartelera, se habían puesto de moda y ellos no iban a dejar eso. En 2005, los hombres agarran toda la dirección. ¿Saben qué hacen? Toman la planta de Sinkata, de repartija del gas (antes no teníamos gas domiciliario). “Ni una garrafa de gas para la ciudad de La Paz ni a nadie. Bloqueo”. ¡Cojudos! ¿Cómo se iba a sostener un movimiento sin comida? ¿Cómo comes? Con gas. ¿Ves? [se tapa un ojo]. No saben, creen que todo se hace guerreando. Pero la revolución se sostiene desde distintos lados, no sólo es cuando aparece la tele… Y ahí estamos la mujeres. Si no hubiera sido por las mujeres no hubieran resistido ni tres días.

Los Movimientos Contraatacan

lunes, 7 de noviembre de 2011

Libia: Testimonios sobre violaciones cometidas por los "rebeldes" o más mentiras de guerra

Por Isabel Pisano

Los "rebeldes" han reconocido 60.000 muertos; estremece pensar cuál será la cifra real de víctimas del pueblo que -presuntamente- iban a defender de Gaddafi

La guerra Libia-OTAN está llegando a su fin o eso dicen, mientras desembarcan en secreto tropas terrestres de la Alianza en suelo libio, algo no contemplado en el mandato de la ONU. ¿Se prepara un nuevo Vietnam? Los "rebeldes" han reconocido 60.000 muertos; estremece pensar cuál será la cifra real de víctimas del pueblo que -presuntamente- iban a defender del Coronel Gaddafi. Pero si en verdad esta agresión unilateral acabase, es indispensable preguntar ¿qué deja ella, aparte de decenas de miles de muertos y grandes ganancias por el petróleo robado a sus legítimos dueños?

La reciente contienda ha dejado además graves daños en el ambiente y en los legados artísticos del pasado, que terminarán en manos de millonarios israelíes como algunas estatuas de Sumer y Akad, en Irak.

La historia vuelve a repetirse, después de Afganistán, Irak y Libia, la amenaza alcanza a Siria. El embajador de Rusia, aliado de ese país, lanzó en la ONU una trágica advertencia: "Será la Tercera Guerra Mundial". Los rusos han comprendido de inmediato que el verdadero objetivo de EEUU es Irán, el último paraíso terrenal, que quedaría indefenso si la OTAN ataca Siria y la ocupa; ya que la única base rusa en el Mediterráneo está allí.

En todo conflicto se dice, con razón, que lo primero en morir allí es la verdad. En éste queda demostrado que las mentiras de los invasores de Libia son elementales y burdas.

Todos hemos visto en los telediarios a la mujer que en el Hotel Rixos de Trípoli durante una conferencia de prensa gritó que había sido violada por las tropas de Gaddafi. Un pequeño hombre intentaba sacarla del lugar y ella se tiró al suelo gritando desesperada.

Después se ve que es introducida en un coche, desapareciendo. Los compañeros en Trípoli comentaban que la estarían torturando o que tal vez ella ya estaba muerta, porque no se volvió a saber nada más. En realidad sí, se vinieron a saber algunas cosas: la mujer trabajaba en uno de los prostíbulos de Trípoli. Es costumbre que las mujeres "de la vida" ofrezcan su mercancía a los clientes a través de la danza del vientre, poniendo en evidencia las partes mejores del instrumento con el cual trabajan. (La danza está colgada en Youtube).

El hecho de que la mujer fuese prostituta no absuelve el delito de violación, si es que lo hubo. Pero visionando el video de la entrada del Rixos, (algo que no nos mostraron las televisiones) por donde salió la señora con el hombre bajito podemos apreciar que antes de llegar a la puerta, dos hombres altos como un armario y rubios, se tiran encima del pequeñito, lo golpean y se llevan a la mujer en un coche. Otros dos hombres enormes, también rubios, se introducen con ella en el vehículo. Van en dirección a la frontera donde un embajador de un país amigo de los rebeldes, la espera.

¿A que son bonitas las historias con final feliz? La joven con un virginal velo blanco es entrevistada en CNN, y presentada como una mártir. De puta a mártir parecería haber dado un salto de calidad. (También está en Youtube).

Uno de los videos más fuertes que las televisiones mostraron era el de una mujer sodomizada con un larguísimo palo. Al Jazeera enseñó el video donde se veían solo las nalgas de la protagonista difuminadas y se oían sus escalofriantes alaridos de dolor (la presentadora con expresión grave sostenía que las imágenes podían herir la sensibilidad del espectador). Hubo debates en CNN con hombres horrorizados, mujeres ofendidas y contritas, en una gala de solidaridad y buenas intenciones que duró días y días y que permaneció adormecida ante los bombardeos de la OTAN.

Identifiqué el video al instante, cuando estaba escribiendo un libro sobre la prostitución, visioné las aberraciones sexuales. El que exhibía Al Jazeera, no era una mujer libia sodomizada por tropas leales a Gaddafi sino un viejo film porno colgado en Internet.

Pero vayamos a la "información" pura y dura, sobretodo pura. En el suplemento femenino del diario El País del 24 de septiembre, con firma de Ana Pastor y en un artículo sobre Gaddafi, se alude al Viagra que el Coronel habría comprado para violar a las mujeres de su pueblo, noticia dada por el Pentágono o la OTAN: tanto monta, monta tanto... Es obvio que son fuentes de poco fiar para un periodista.

La historia merece ser revisada: según los medios en todo el mundo, Gaddafi habría comprado dos contenedores de Viagra; los más osados dijeron nueve, con la intención expuesta más arriba.

Para verificar la veracidad del asunto es necesario hacer un cálculo y alguna que otra consulta. Un contenedor tiene 40 pies: 3, 48 metros de ancho, 12, 192 de profundidad, y 2,43 metros de alto. Su carga máxima son 35500 kilos, el equivalente a 71650lb. Una cajita de Viagra lleva 4 pastillas pesa 10 gramos. Mide 6 cm. de ancho, 7,8 de largo y 1 cm. de espesor.

La carga de dos contenedores equivaldría al consumo de Viagra en todo el mundo durante un año, nueve contenedores equivaldrían a cuatro años y medio de la producción de Viagra por el laboratorio Teva, israelí que lo fabrica ilegalmente, según sentencia reciente de los tribunales americanos y el laboratorio Pfizer que lo inventó. Si eso hubiese sido cierto se habría verificado una subida histórica en bolsa de los medicinales. No ha sido así, la venta se quedó en los parámetros de siempre.

Por supuesto que la pulsión sexual es más fuerte en la guerra que en la paz pero por su alimentación y su vida, que es mucho más sana que la nuestra, los árabes no necesitan Viagra. (Misiles Tomahawk permitiendo...)

Además de las calumnias, la guerra deja una minoría silenciosa con heridas incurables, son las mujeres de las cuales los mercenarios a sueldo ("rebeldes") ¿de Francia? han abusado sin piedad, sometiéndolas a las más aberrantes humillaciones. Se sospecha que sin Viagra. Ellas son víctimas de delitos por los que nadie pagará.

Violaciones de los "rebeldes"

El Hospital Psiquiátrico de Trípoli está lleno de adolescentes muertas en vida de asco y vergüenza por la violencia padecida. El objetivo era derrocar a Muammar el Gaddafi, se presume que las violaciones no estaban previstas por la OTAN y socios. O tal vez sí.

Gran cantidad de adolescentes de Al Zawia y Misrata han sufrido esa violencia. Ingresadas allí desde entonces, los facultativos intentan curar las heridas del cuerpo y del alma.

Wijdan Ishteawi es uno de los médicos empeñados en esa difícil tarea. Las jóvenes no darán su apellido, van veladas. Zawia es la menor de tres mujeres, ella y la hermana mediana están solteras, la mayor, casada, su padre ha muerto en la contienda. Sólo se verán sus ojos, y su voz llegará apagada a través de la tela del burka.

Zawia.- Tengo dieciocho años. Todo sucedió de improviso. No sabíamos que empezaba una guerra. Aquella era una mañana como tantas, cuando sobre las 11 y 30, los "perros"* entraron en las aulas de la Universidad. Después de golpear al bedel y a los profesores empezaron a elegir a sus víctimas entre nosotras; ¡ay de mí! me cogieron y sacaron de la clase. Con ellos venían otras tres compañeras de aulas diferentes a la mía, estaban llorando y visiblemente asustadas. Nuestra situación era muy mala e ignorábamos que ese sería sólo el primer día de nuestro suplicio. Nos insultaron y amenazaron con sus armas. Luego nos trasladaron en un camión, no sabíamos adonde, hasta que se detuvieron en el Hotel Al- Jawhara, del que se habían apropiado. Y allí me violaron; el mismo día del secuestro.

P.- ¿Estabas sola en la habitación?

Zawia.- Primero me pusieron con otra compañera, al rato volvieron y nos separaron. A pesar de que con ella estábamos abrazadas; se la llevaron arrastrando ya que ella se aferraba a mí. Después, entraron uno tras otro en la habitación, durante todo el día y la noche hasta el amanecer. Me hicieron mucho daño, tanto que no podía caminar. La sangre me colaba entre las piernas y sentía un dolor atroz en el vientre. Y más fuerte aún en el pecho, era tan insoportable que no me dejaba respirar y sólo lo lograba dando cortos suspiros. Sentía tanta, tanta vergüenza.

P.- Vergüenza debían sentir tus verdugos, no tú. (Ella sigue concentrada en sus recuerdos y hace una larga pausa).

Z.-Cada uno pasaba mucho tiempo conmigo. Tal vez una hora... Yo estaba muy mal, no hacían más que entrar y salir de la habitación. ¿Se lo imagina, sin ley y con todo el hotel a su antojo?

P.- ¿Serías capaz de identificar a los agresores?

Z.- Hay momentos en que pienso que sí, pero estaba en un estado de histeria tan grande que no lo sé. Eran todos de tez blanca. Tendrían más de veinte años. Había uno que tendría cuarenta años, con barba. Él fue el primero en violarme.

P.- ¿Eran libios?

Z.- Uno que entró el último, tenía acento egipcio. Los otros podían ser libios.

P.- ¿Cómo consumaron la violación?

Z.-. Por la fuerza. Yo no quería, intenté resistir, pero... (Solloza) No podía creer lo que me estaba pasando, perdí la noción del tiempo. No puedo describir lo que sentía, solo que prefería que me matasen para acabar con eso. Al escuchar pasos sabía que era otro que venía a hacer conmigo lo que quisiese y deseaba morir con toda la fuerza de mi ser.

P.- ¿Había intercambio de fuego mientras ellos te violaban?

Z.- Sí. Se oían disparos.

P.- ¿Cuántos días estuviste en aquella habitación del Hotel?

Z.- Tres, hasta que entró el ejercito libio a la ciudad de Al-Zawia. Sería la una o una y media del mediodía, cuando me liberaron. Luego trajeron a las tres chicas que habían vivido la misma historia con otro grupo de hombres.

P.- ¿Habéis hablado entre vosotras de lo que pasó?

Z.- Sí. Todas nos contamos lo que habíamos padecido menos Zahowa. Ella solo quería suicidarse saltando por la ventana. Le impedimos hacerlo. Pero no volvió a hablar después de eso. Tiene veinte años. Es una pena. (Hace una larga pausa) Yo estaba comprometida y la fecha de la boda está ya muy cercana. Mi novio es de mi familia, es primo mío.

P.- ¿Sabe él lo que ha pasado?

Z.- No.

P. ¿Te sientes preparada para casarte, después de esto?

Z. -Mi novio y yo jugábamos desde pequeños. Nos prometimos a los cuatro años, ahora la idea de que un hombre se me acerque me da terror.

Zaiwa se queda en silencio, rumiando sus recuerdos. El doctor Wijdan Ishteawi me explica el caso y el estado de la joven que entrevistaré:

"Reema tiene 17 años y es una de las tantas mujeres que intentamos sacar adelante. En su caso además de los daños morales, que quedarán para siempre impresos en su memoria, tiene un gravísimo problema físico. A raíz de los hechos padecidos le ha quedado una infección de estómago, que se manifiesta en vómitos continuos. No puede ingerir comida, la alimentamos con suero hasta encontrar la manera de parar la infección. Los antibióticos no han dado resultado. Pero si su imposibilidad de comer o el rechazo de los alimentos, persiste, su final es inevitable. Lo positivo ha sido que antes de empezar las curas Reema fue visitada por su familia de Misrata y eso ha sido muy bueno para ella."

El burka negro la cubre en su totalidad, ninguna mujer musulmana contaría una historia como la vivida por Reema a cara descubierta. Su voz es la de alguien que se ha rendido a la adversidad, sin condiciones.

R_ Me dirigía a casa de mi tío por la calle Trípoli en Misrata, antes del comienzo de esta guerra. Fui seguida sin darme cuenta por una banda de criminales. Cuando lo noté entré en el edificio y cerré la puerta principal, algo que por norma no se hace ya que es un edificio de apartamentos. Entonces ellos trancaron la puerta por fuera y nadie podía salir. Los primeros días golpeaban las puertas y estábamos muy asustados y nos fuimos quedando sin comida. Nos repartimos lo que cada uno de nosotros tenía con los vecinos.

Pero luego se acabó, suplicamos, rogamos a los bandoleros comida y un día nos dieron alimentos a través de la ventana, pero solo un día. Un hombre estaba de guardia siempre para que no pudiésemos salir.

P.- ¿Cuántas personas había allí y cómo podíais continuar viviendo, sin salir y con energúmenos golpeando la puerta a toda hora?

R.- Usamos todo lo que teníamos para poder comer y después nos pusimos a esperar. En Misrata se conoce nuestro edificio y confiábamos en un rescate. Una noche los bandidos abrieron la puerta, entraron en casa y golpearon a mi tío de forma salvaje. Ellos no eran libios, uno de ellos dijo: "Los huevos sin cubrir están hirviendo en el agua". Ese es un dicho que en Libia no tiene sentido. Era egipcio, lo noté por el acento. El otro no lo sé.

El médico interviene: -Por las vestiduras que Reema me describió, era de Afghanistán.

P.- Además de su tío, ¿cuántas personas había allí?

R.-Después de abandonarlo en el suelo casi muerto, revisaron cada zona del edificio, trajeron a un grupo de muchachas adolescentes y algunas niñas, de los diferentes apartamentos. Eran cinco y estaban armados hasta los dientes. Mis raptores eran dos.

P.- ¿La tomaron en su propia casa?

R.- No. Me llevaron al sótano de una casa vacía; estaba lleno de armas hasta el techo y de botellas de alcohol.

P.- ¿Tomaban sus raptores drogas y alcohol?

R.- Ellos tomaban todo tipo de cosas.

P.- ¿Cuándo pudo salir de allí?

El doctor interviene:- Estuvo allí una semana...

-Por favor doctor, déjela responder. Me interesa su testimonio directo- le rogué.

El doctor insistió: - Está cansada y no puede ser sometida a este tipo de interrogatorio.

-Lo siento. Pero es necesario saber que humillaciones han sufrido estas muchachas.

Wijdan responde: - Reema no es la única en haber padecido este calvario. Aunque nadie conoce la verdad de los hechos tanto como ella.

P.-_Reema, ¿sabe que pasó con las otras chicas?

R.- No volví a verlas, no estaban entre las que fuimos liberadas por las tropas libias. En el sótano estuve sola.

P. - ¿Podrías identificar a tus raptores? ¿Los dos son los mismos que te violaron?

El doctor interviene: - Déjeme explicarle lo que pasó, ella me ha contado que cuando atacaron después de haber abierto la puerta que ellos mismos habían atrancado, de haber invadido los apartamentos, secuestrado a las jóvenes y niñas, las violaron ahí mismo, se las dividieron y se las llevaron como botín de guerra.

Reema.- Sí. Fui raptada y violada por ambos. Cuando yo decía no, ellos me ponían de rodillas, tomaban sus fusiles, me apuntaban en la sien y amenazaban con matarme. Estuve encerrada con ellos durante veinte días.

P.- ¿Qué pasó en ese tiempo y cómo lograste abandonar Misrata?

R- El ejército libio del Coronel Gaddafi llegó y decía que dejásemos la ciudad: Iros, decía. Tenéis que salir. Ellos ya habían recuperado Misrata. (La ciudad volvió a caer más tarde por los bombardeos de la OTAN. N de R).

P. -¿Cuándo lograron liberar Misrata dónde estaban las otras jóvenes?

R.- No lo sé. No las volví a ver. El ejército me rescató y me sacó fuera de allí y sin darme cuenta me encontré en la ciudad de Zlitin. Después de eso, mi familia, que había venido a buscarme se reunió conmigo. La pesadilla había acabado. Aún no sabía que las secuelas me obligarían a estar en el hospital, durante más de tres meses y aún no sé ni cómo ni cuándo podré dejar la clínica.

P.- ¿Cómo la descubrieron en el sótano y pudieron rescatarla?

R. - El ejército libio me encontró.

P. - ¿Cuándo sucedió todo eso?

R.- A finales de abril. De las otras chicas no ha vuelto a saberse y yo no sé si han muerto o aún viven. Me remuerde la conciencia al pensar que si yo no hubiese cerrado la puerta, tal vez ellos no se habrían encarnizado tanto con nosotras.

P.- Es posible que hubiese pasado lo mismo. En el curso de esos veinte días ¿Os insultaron, o pegaron?

R.- Siempre que decía no, me apuntaban con los fusiles y yo me dejaba hacer y hacía lo que ellos querían, temblando aterrorizada.

P. - ¿Ellos te compartieron con otros hombres?

R. - El muchacho egipcio recibía a muchos que venían a buscar fusiles, pero nadie me vio nunca porque ellos me escondían.

P. -¿Cómo te encontró y rescató el ejército libio?

Doctor.- Esta es la última pregunta y olvídese de la respuesta. Es necesario dejar al pueblo libio sin conocer la verdad. Se trata de proteger a las muchachas aún prisioneras.

R. Recordando y para sí misma, asombrada aún de una tal humillación: -"No me permitieron en todo ese tiempo llevar mis ropas. No pude cubrirme durante veinte días. Estuve sin vestidos, sin nada. Me obligaron a estar sin ropas, ellos me las arrancaron. Ninguna prenda, ni las más íntimas..." repite como en una letanía.

Doctor- El ejército la cubrió con una manta.

P. -Cuándo el ejercito entró ¿arrestó a esos hombres o los ejecutó?

R.-Ellos se los llevaron.

P.- ¿Cuando la liberaron estaba completamente desnuda?

R.- Sí. Sólo recuerdo que cuando sentí la tela sobre mis hombros, en ese mismo instante me desvanecí de felicidad.

El doctor me acompaña hasta la puerta del Hospital: "Reema es consciente de que ha sido infinitamente afortunada de ser violada sólo por dos rebeldes."


* normalmente llamados "ratas" por los libios

Entrevista con Isabel Pisano a su vuelta de Libia

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