viernes, 16 de noviembre de 2012

JORNADAS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA 2012

Con motivo del Día Internacional contra la violencia machista, desde la Asamblea Feminista Langresta hemos organizado una serie de actividades con las que pretendemos seguir creando conciencia colectiva acerca del peligro que suponen el machismo y el patriarcado para toda la sociedad.

Es por ello que este año hemos querido agrupar actividades que combinan lo reivindicativo, con lo lúdico y físico
 
Así pues, el sábado 24 de Noviembre comenzamos la jornada con un taller de técnicas de autodefensa, que se impartirá en el gimnasio del Colegio Público Cisneros de Santander, de 10 a 14 horas. El precio de inscripción son 3 euros (a abonar el mismo día), y es necesaria la inscripción previa a través del email de la Asamblea: langresta@hotmail.com

Por la noche, a partir de las 22 horas tendrá lugar la parte más lúdica de las jornadas, con una velada musical a cargo de Cantabria Rebel Women Dj’s, que amenizarán la noche pinchando temas de grupos femeninos, desde estilos riotgrrrls, pasando por el rock&roll, hasta sonidos jamaicanos.

La mañana del 25 de Noviembre, la pasaremos concentradas en el Ayto. de Santander realizando una performance visual, con la que pretendemos agitar las conciencias acerca de la necesidad de erradicar el machismo en todos los ámbitos, haciendo especial hincapié enla violencia (física, psicológica, sexual…) que éste ejerce hacia nosotras las mujeres.

Os invitamos a participar en todas las actividades, y esperamos que en un futuro no muy lejano podamos hablar del machismo y el patriarcado como del sistema capitalista que le sustenta: en pasado, porque hayamos conseguido crear una sociedad justa e igualitaria.

Un abrazo antisexista

ASAMBLEA FEMINISTA LANGRESTA

martes, 13 de noviembre de 2012

Por qué las mujeres nos sumamos a la Huelga General

El próximo 14 de Noviembre vivimos una nueva jornada de lucha de la clase trabajadora en defensa de los derechos laborales y sociales en la Huelga General.

Nosotras que sufrimos doblemente la opresión del capitalismo y del patriarcado, nos sumamos a esta jornada de lucha como revolucionarias, en defensa de una sociedad igualitaria, en donde las mujeres logremos nuestra plena emancipación y desaparezca la expoltación de la clase trabajadora.

La crisis del capitalismo está agravando aún más la brecha de la desigualdad histórica de las mujeres. La lluvia de recortes sociales y privatización de servicios públicos, nos condena a la salida del mercado laboral, lo que nos obliga al confinamiento en el hogar, truncando nuestro derecho a la emancipación económica y a nuestra participación en la lucha revolucionaria. A ello hay que sumarle el aumento del paro femenino que está desembocando en una mayor feminización de la pobreza.

La última reforma laboral ha perjudicado nuestras ya precarias condiciones laborales, aumentando la diferencia salarial entre hombres y mujeres, limitando la jornada reducida por cuidados de menores o personas en situación de dependencia, labor que recae especialmente en las mujeres.

La misma violencia económica que padecen las mujeres por las cargas familiares que supone desde su rol de género el cuidado de sus hijos, también se manifiesta con el cuidado de los mayores. Con la retirada de ayudas a la ley de dependencia, muchas mujeres se verán obligadas a volver a realizar esa tarea sin ser remuneradas, aumentando así la esclavitud de la mujer invisibilizada en la sociedad, afianzándola como el sujeto económico para la reproducción del sistema capitalista.

Los recortes sociales están perjudicando además a las mujeres víctimas de la violencia machista. La retirada de convenios con casas de acogida a mujeres y la falta de recursos económicos y el aumento del paro femenino, condena a las mujeres a sufrir silenciosamente la violencia machista. Además se han reducido los juzgados de violencia contra la mujer, lo que supone la agonía e incluso la muerte de las víctimas.

La última reforma de la ley del aborto y los recortes en la sanidad para estos casos suponen también un varapalo para nuestros derechos sexuales, reproductivos y económicos. La privatización de la sanidad conlleva además la limitación del acceso al aborto de las mujeres. La limitación de nuestros derechos sobre nuestro cuerpo visibiliza especialmente la desigualdad de género, las opresiones y el control. Las restricciones para acceder a los anticonceptivos y la limitación al aborto libre y gratuito va a llevar al aumento de abortos clandestinos, aumentando la desigualdad de las mujeres según sus medios económicos, y a un mayor riesgo para la vida y la salud de las mujeres.

 
Es por todo ello que hoy las mujeres nos debemos de movilizar en las calles, luchando por nuestros derechos como trabajadoras contra el capital y el patriarcado.

Ser feminista consecuente es ser revolucionaria y anticapitalista en sí misma, así como un revolucionario debe ser feminista si quiere ser comunista.



Fuente: Iniciativa Comunista http://www.iniciativacomunista.org/

viernes, 9 de noviembre de 2012

“Lo imposible” tras la reforma laboral del 2012: ser mujer trabajadora y con hijos

Estadísticas recientes siguen mostrando que las mujeres europeas con niños pequeños tienen una tasa de actividad significativamente inferior a la de los hombres en las mismas circunstancias (EIGE informe de 2011). Uno de los últimos informes de la Comisión Europea destaca que un tercio de las mujeres con responsabilidades familiares o bien trabajan a tiempo parcial o bien se hallan inactivas.

Estos datos ponen en evidencia, una vez más, que el reparto asimétrico de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres es el principal obstáculo para la emancipación económica de estas últimas.
¿Cuál es el planteamiento europeo ante este problema? Las políticas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal que la Unión Europea recomienda a sus Estados Miembros tiene la mirada puesta en el objetivo de incorporar el mayor número posible de mujeres al mercado de trabajo (Estrategia de Lisboa, Europa 2020).
 
En plena crisis económica, los gobiernos europeos en el Consejo Europeo de Luxemburgo de 2011 reivindicaron de nuevo las políticas de conciliación como solución para hacer frente a la baja de la tasa de natalidad y al envejecimiento demográfico. Eso sí, en el 2011 se han dejado atrás los objetivos marcado en el Consejo europeo de Barcelona (2002) donde se arrancó el compromiso de alcanzar una tasa de escolarización de hasta el 33% entre los menores de tres años. Esta vez los gobiernos europeos pusieron un mayor énfasis en la promoción de políticas favorables a la familia en el lugar de trabajo aunque sin especificar su contenido y adoptando un enfoque unilateral en consonancia con la filosofía de la responsabilidad social de las empresas.
 
Cabe preguntarse, no obstante, hasta qué punto las políticas de conciliación que promueve la Unión Europea no son mera retórica cuando incluso en tiempos de bonanza la UE apelaba la necesidad de reducir el gasto social. Si nos atenemos a los hechos , probablemente sea la labor del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la que haya contribuido a avanzar en el derecho de conciliación mediante una jurisprudencia que incorpora una prisma igualitario en las normativas nacionales sobre permisos y excedencias( por ejemplo, Asunto Roca Álvarez)
 
En mi opinión, el enfoque de las políticas de conciliación deber ir dirigido a enmendar el mal de raíz y plantear un reparto más equilibrado de las responsabilidades familiares así como la igualdad de oportunidades en el empleo. La conciliación no puede identificarse en exclusiva con la política de permisos pues estos comportan la ausencia del trabajo e incluso, como se ha dicho tantas veces, contribuyen a reforzar los estereotipos.
 
Entre las muchas medidas encaminadas a compaginar una actividad profesional con las tareas de cuidados destacaría dos. Por supuesto, y en primer lugar, el apoyo del Estado de manera que el cuidado de hijos y de familiares dependientes no sea un tema que deba resolver cada familia según su disponibilidad de tiempo y capacidad económica sino creando unos servicios públicos de cuidados de calidad. La otra segunda vertiente, a mi juicio muy importante, sería la del reconocimiento del derecho individual Para hacerla efectiva es necesario incorporar el derecho de la persona trabajadora a negociar con el empresario condiciones de horario y jornada de manera que se facilite el ejercicio de las responsabilidades familiares. Sobre este punto el Tribunal Constitucional inició en el 2007 una jurisprudencia prometedora pero titubeante que conecta el derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral con el derecho fundamental a la igualdad por razón de sexo (SSTC 3/2007, 24/2011, 26/2011).
 
Ahora bien, de hacerse un balance de los temas de conciliación durante este período de crisis económica, ya sabemos que los recortes llevados a cabo por el gobierno estatal y las Comunidades Autónomas han afectado severamente a todas las partidas sociales si bien algunas medidas inciden muy especialmente en las políticas de conciliación: los recortes en el seguro de dependencia; la subida de las tasas de guarderías, la supresión del programa educa3 o bien el aplazamiento de la ampliación a cuatro semanas del permiso de paternidad. Todas estas medidas suponen un retroceso espectacular en el lento camino avanzado en temas de conciliación..
 
Sin embargo hay otras reformas del modelo de relaciones laborales más transversales y menos visibles desde la perspectiva de género que pueden tener un efecto especialmente perjudicial para las mujeres. Una es clara: con la reforma de pensiones de 2011 los trabajadores deben cotizar más años para acceder a la pensión de jubilación y esto penaliza más a las mujeres que tienen hijos.
 
Pero ha sido la reforma laboral de 2012, que precisamente el gobierno ha justificado en la necesidad de crear empleo, la que ha transformado profundamente los principios y tutelas que regían las relaciones laborales e implica un cambio de modelo aplaudido por las instituciones europeas. Básicamente la reforma ha abaratado el despido y ha reforzado- hasta facilitar el autoritarismo- el poder del empresario quien ya no está obligado a negociar con los representantes de los trabajadores modificaciones sustanciales de las condiciones laborales de carácter colectivo. La reforma permite aumentar la flexibilidad de las condiciones de trabajo en beneficio exclusivamente de los intereses de la empresa. Así, por ejemplo, la nueva regulación permite que los trabajadores a tiempo parcial puedan realizar horas extras; que las empresas puedan desvincularse de los convenios colectivos del sector en materia de jornada, salarios y de conciliación o que éstas puedan modificar de forma unilateral y sustancialmente estas condiciones laborales.
 
En temas propiamente de conciliación, la reforma reduce el derecho a determinar su horario que tenían las trabajadoras que solicitaban reducción de jornada para cuidado de hijos y, por tanto, ahora sus posibilidades de compaginar el horario de trabajo con sus responsabilidades familiares se limitan seriamente pese al sacrificio salarial.
 
En definitiva, esta flexibilidad máxima en perjuicio del trabajador hará especialmente difícil el acceso y la permanencia en un trabajo retribuido del colectivo de mujeres con hijos pequeños o con familiares dependientes. Me temo que la mayoría de retrocesos en la materia no obedecen a la necesidad de emprender medidas coyunturales para hacer frente a la crisis sino que responden a un cambio de modelo que puede alentar la vuelta a casa de las mujeres. Y ésta una pésima noticia para la igualdad y para la lucha contra la pobreza infantil.
 
Me parece muy importante poner el acento en que la ansiada flexibilidad en la determinación de las condiciones de trabajo no puede significar que lo sea siempre en interés del empresario sino que las condiciones flexibles también deberían responder a un interés del trabajador en temas de conciliación.

Noticia extraida de: eldiario.es

martes, 6 de noviembre de 2012

Pintoras de los s. XVIII y XIX ninguneadas por ser mujeres

Fueron relegadas a un segundo plano por su sexo, en un momento histórico de cambio social y revoluciones. Algunas tuvieron suerte por estar emparentadas con pintores que ayudaron a que los hombres las aceptaran como artistas, otras nunca pudieron zafarse del estigma de ser consideradas meras aficionadas de clase alta.

El Museo Nacional de Suecia, en Estocolmo, rescata del olvido con Stolhet och fördom (Orgullo y prejuicio) a las pintoras de los años 1750 a 1860, décadas marcadas por la tensión entre la burguesía y la nobleza, la ilustración y la Revolución Francesa. Las autoras de Francia y Suecia que reúne la exposición tuvieron grandes dificultades para ser artistas, exponer su obra junto a la de los hombres y obtener un reconocimiento más allá del doméstico.

La francesa Suzanne Giroust (1734-1772), esposa del pintor rococó sueco Alexander Roslin, consiguió ser una figura reconocida en vida y fue uno de los pocos miembros femeninos de la Real Academia de Pintura y Escultura de Francia, a pesar de los recelos de los otros académicos, que impusieron entonces una norma con la que no podía haber más de cuatro mujeres a la vez en la institución.
Más recordada como modelo de un cuadro que como pintora
Curiosamente, no hay testimonios escritos de la actividad de Giroust en la academia. Roslin reconoció en varias ocasiones que su esposa pintaba mejor al pastel que él y sus retratos eran admirados por la delicadeza de la piel que lucían los modelos y la precisión en la utilización de los colores. La exposición incluye seis trabajos de la autora, omitida a menudo de la historia del arte: sólo 19 de sus trabajos se le atribuyen con seguridad y se la recuerda más por ser la modelo del cuadro de su marido La Dame au voile (La dama con velo).

Los lazos familiares y sociales eran cruciales para la consideración de la mujer artista. Marie-Thérèse Reboul (1728-1805) —pintora de escenas relativas a la historia natural— estaba casada con el director de la Academia Francesa en Roma. La talentosa Anne Vallayer-Coster (1744-1818) pudo ejercer gracias al mecenazgo real y se convirtió en profesora de diseño y jefa del gabinete de pintura de la reina María Antonieta. La pintora y miniaturista sueca Ulrika Pasch (1735-1796) consiguió el apoyo de su padre —el también pintor Lorens Pasch el Viejo— y de su hermano, el profesor y director de la Real Academia de Arte de Suecia.
Miniaturas y retratos
Tras la Revolución Francesa fue más fácil para las artistas exponer en las mismas condiciones que los hombres, pero seguían sin poder estudiar en centros públicos y su única opción eran los privados. En el siglo XIX continuó la apertura y pudieron acceder con más facilidad a una carrera profesional. En la miniatura francesa y en los retratos muchas artistas lograron el reconocimiento. Amalia Lindegren, Hortense Haudebourt-Lescot o Marguerite Gérard (discípula de Fragonard) fueron algunas de las autoras destacadas del momento.

La muestra, en cartel hasta el 20 de enero y titulada Orgullo y prejuicio en honor a la novela de la escritora inglesa Jane Austen, expone en 250 obras —entre óleos, pasteles, miniaturas y bordados— de autores que ayudaron y retrataron a las artistas y, sobre todo, de mujeres que dependieron del capricho masculino para que su trabajo fuese valorado.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Estrasburgo condena a Polonia por dificultar el aborto a una menor violada

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a Polonia por vulnerar los derechos de una chica de 14 años víctima de violación a quien se dificultó el acceso a un aborto. La menor, que fue acosada por organizaciones antiabortistas y presionada por varios médicos para que no abortase, tuvo que peregrinar por cuatro hospitales polacos para poner fin a su embarazo. Ahora, el alto tribunal, que tiene su sede en Estrasburgo (Francia), ha dictaminado que el país -que solo permite la interrupción del embarazo en caso de anomalías fetales, riesgo extremadamente grave para la salud de la madre y violación- trató de manera degradante e inhumana a la menor y que además vulneró otros derechos fundamentales, como su derecho a la vida privada y familiar y su derecho a la libertad y seguridad. Polonia deberá pagar a la adolescente 30.000 euros por daños morales y otros 15.000 a su madre, además de asumir las costas del proceso judicial.

Un proceso larguísimo que se inició en 2008, cuando P., de 14 años, fue víctima de una violación. La menor denunció el delito. Después, al descubrir que estaba embarazada, acudió junto a su madre a un hospital de su ciudad, Lublin. Llevaban consigo el certificado oficial que le permitía someterse a la intervención, según la ley polaca, ya que el embarazo había sido fruto de una violación. Sin embargo, en el centro hospitalario todo fueron pegas e información contradictoria sobre qué documentos debían aportar, qué plazo debían esperar, qué médico estaba autorizado para realizar la intervención y en qué condiciones.

Ante la imposibilidad de acceder a la intervención, explica la sentencia cuyo fallo ha sido dado a conocer hoy, P. y su madre, S., acudieron a otro hospital donde se repitió el mismo problema. En este segundo hospital las cosas fueron aún más lejos: el jefe de servicio de ginecología del centro llevó a la menor a hablar con un sacerdote católico sin el consentimiento de su madre y sin preguntar a la chica si deseaba ver al religioso. Durante la conversación, ambos hombres intentaron convencer a P. de que llevase a término su embarazo. A pesar de las presiones, P. decidió seguir adelante con su decisión de interrumpir el embarazo, algo a lo que finalmente el jefe de ginecología se negó, alegando objeción de conciencia. Tras esto, el hospital decidió emitir una nota de prensa en la que explicaba que se había negado a realizar un aborto y en la que daba detalles privados sobre el caso de la chica.

La menor y su madre viajaron entonces a Varsovia. Allí, un hospital público -a pesar de reconocer que había recibido amenazas y presiones para que no lo hiciera- aceptó realizar la intervención, pero la menor debía, no obstante, esperar tres días. Además, una vez en la capital polaca, la adolescente empezó a recibir mensajes de texto del sacerdote de Lublin que trataba de convencerla de que no abortase, y de otras personas a quienes no conocía que intentaban presionarla. Asustada, P. terminó por huir del hospital.

En su huida, la menor y su madre fueron abordadas por activistas antiaborto que, según la sentencia, las acosaron y llevaron a la policía por, supuestamente, vulnerar la ley. P. y S. fueron interrogadas durante horas. La madre, además, fue acusada por las organizaciones antiaborto y por las autoridades polacas de un supuesto delito de presiones hacia su hija para que abortase. La menor fue enviada a un centro de acogida para menores de Lublin. Allí empezó a sufrir dolores y una crisis nerviosa y tuvo que ser hospitalizada una semana.

Unos 12 días después, S. supo que su hija podía acudir a interrumpir su embarazo a Gdansk, a unos 500 kilómetros de Lublin, adonde viajaron de manera clandestina. Así, más de un mes después de que P. lograra el certificado oficial que le permitía acceder al aborto, la menor víctima de violación pudo poner fin a su embarazo.

Un peregrinaje vergonzoso por el que la Corte de Derechos Humanos condena ahora a Polonia. Determina que el artículo 8, el derecho al respeto de la vida privada y la vida familiar de la menor, fue violado por las autoridades polacas en tanto en cuanto no garantizaron su acceso oportuno y sin obstáculos a la interrupción del embarazo en el marco de las condiciones establecidas por la ley; y en tanto que se divulgó información privada sobre su caso.
Los jueces determinan también que separar a la menor de su madre y llevarla primero a un centro de acogida y después a un hospital vulneró los derechos de ambas.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Mujeres cuidadoras: entre la obligación y la satisfacción

Así, son las mujeres quienes cuidan vitalmente a los otros (hombres, familias, hijas e hijos, parientes, comunidades, escolares, pacientes, personas enfermas y con necesidades especiales, al electorado, al medio ambiente y a diversos sujetos políticos y sus causas). Cuidan su desarrollo, su progreso, su bienestar, su vida y su muerte. De forma similar, mujeres y hombres campesinos cuidan la producción y la tierra y las y los obreros la producción y la industria, la burguesía cuida sus empresas y sus ganancias, el libre mercado y hasta la democracia exportada a países ignorantes.

La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectiva y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar y doméstico al ámbito del poder político institucional.

La fórmula enajenante asocia a las mujeres cuidadoras otra clave política: el descuido para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus mejores energías vitales, sean afectivas, eróticas, intelectuales o espirituales, y la inversión de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros. Por eso, las mujeres desarrollamos una subjetividad alerta a las necesidades de los otros, de ahí la famosa solidaridad femenina y la abnegación relativa de las mujeres. Para completar el cuadro enajenante, la organización genérica hace que las mujeres estén políticamente subsumidas y subordinadas a los otros, y jerárquicamente en posición de inferioridad en relación a la supremacía de los otros sobre ellas.

Las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo un sincretismo de género: cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su desarrollo individual para formar parte del mundo moderno, a través del éxito y la competencia. El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez. Mujeres Atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse.
La cultura patriarcal que construye el sincretismo de género fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber ser ahistórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y económica de participar en procesos educativos, laborales y políticos para sobrevivir en la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje.

Así, el deseo de las mujeres es contradictorio: lo configura tal sincretismo.

Los hombres contemporáneos no han cambiado lo suficiente como para modificar ni su relación con las mujeres, ni su posicionamiento en los espacios domésticos, laborales e institucionales. No consideran valioso cuidar porque, de acuerdo con el modelo predominante, significa descuidarse: Usar su tiempo en la relación cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posición subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organización social hegemónica cuidar es ser inferior.

Algunas tendencias minoritarias se abren paso pero incluso hombres que se pronuncian por relaciones equitativas están más dispuestos a ser amables con las mujeres o sumarse al algunas de las causas políticas del feminismo, que a hacer política feminista.

El cuidado pues está en el centro de las contradicciones de género entre mujeres y hombres y, en la sociedad en la organización antagónica entre sus espacios. El cuidado como deber de género es uno de los mayores obstáculos en el camino a la igualdad por su inequidad. De ahí que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por género, etnia, clase, nación o posición relativa en la globalización.

El feminismo del siglo XX ha realizado la crítica del modelo “superwoman” y ha denunciado la explotación de las mujeres a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades, incluso del trabajo asalariado, de la relativa exclusión de la política y de la ampliación de una cultura misógina simbólica e imaginaria. Ha logrado llevar a la agenda de las necesidades sociales, la violencia contra las mujeres y ha realizado pequeñas modificaciones jurídicas y legislativas en el Estado. Algunas corrientes contemporáneas ya no reiteran la desigualdad ni la violencia de género y, en cambio acuerdan con la igualdad entre mujeres y hombres y por un mundo equitativo.

Sin embargo, nos queda por desmontar el deber ser, el deber ser cuidadoras de las mujeres, la doble jornada y la doble vida resultante. Y eso significa realizar cambios profundas en la organización socioeconómica: en la división del trabajo, en la división de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes económicos, y en la organización de la economía, de la sociedad y del Estado. El panorama se vuelve complejo si se traslada el análisis con perspectiva de género a las relaciones entre clases sociales y entre países, por ejemplo entre países del norte y del sur, entre los 21 y los otros, etcétera.

Se requieren a la vez, cambios profundos en las mentalidades. Es extraordinario observar cómo la mayoría de las mujeres, aún las escolarizadas y modernas, las políticas y participativas, las mujeres que generan ingresos o tienen poderes sociales diversos, aceptan como un destino, con sus modalidades, la superwomen– empresarial, indígena, migrante, trabajadora, obrera-.

Con esa subjetividad de las mujeres subordinada a la organización social, a las instituciones como la familia, la iglesia y el Estado, y a los hombres, no estaremos en condiciones de desmontar la estructura sincrética de la condición de la mujer, imprescindible para eliminar las causas de la enajenación cuidadora y dar paso a las gratificaciones posibles del cuidado.

La vía imaginada por las feministas y las socialistas utópicas desde el siglo XIX y puesta en marcha parcialmente en algunas sociedades tanto capitalistas como socialistas y tanto en países del primer y del tercer mundo, ha sido la socialización de los cuidados, conceptualizada como la socialización del trabajo doméstico y de la transformación de algunas actividades domésticas, familiares y privadas en públicas.

Haberlo hecho ha significado mejoría para la vida de las mujeres, liberación de tiempo para el desarrollo personal, la formación, el arte, el amor y las pasiones, la amistad, la política, el ocio, la diversión, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejoría en la calidad de vida y en la autoestima. Es evidente el desarrollo social, cultural y político de las sociedades que así se han estructurado.

Una de las mayores pérdidas de las mujeres de los países que antes fueron socialistas y se han convertido de manera drástica al capitalismo en tiempos neoliberales ha sido la de el sustento social que significaba el Estado social para sus vidas. En la actualidad han vuelto a ser su responsabilidad un conjunto de actividades que la transformación socioeconómica ha tornado domésticas, privadas y femeninas. Y lo mismo está sucediendo aún en países capitalistas de alto y medio desarrollo en los cuales se ha adelgazado al Estado de una manera violatoria de los derechos sociales construidos con muchos esfuerzos en gran medida por los movimientos socialistas, obrero y feminista.

La alternativa feminista contemporánea que se abre paso en gran parte del mundo en el siglo XXI tiene sus ojos puestos en la crítica política de la globalización dominada por el neoliberalismo patriarcal de base capitalista depredadora. La opción que busca avanzar en el desarrollo de un nuevo paradigma histórico cuya base sea un tejido social y un modelo económico que sustente el bienestar de las mayorías, hoy excluidas, marginadas, expropiadas, explotadas y violentadas.

Pensamos que sólo una alternativa de este tipo será benéfica para la mayoría de las mujeres, sus otros próximos, sus comunidades y las regiones y los países en que viven.

Estas transformaciones de género están circunscritas e íntimamente ligadas a transformaciones equitativas de clase, étnicas y nacionales, enmarcadas en la construcción de naciones con derecho al desarrollo sustentable y en una globalización solidaria y democrática.

De no articularse las transformaciones de género con estas últimas pueden observarse distorsiones significativas como las que se dan en la actualidad: mujeres dotadas de recursos y derechos de género que son ciudadanas de naciones hegemónicas, militaristas y depredadoras de otras naciones y pueblos donde habitan mujeres con las que se identifican en la construcción de sus derechos y oportunidades.

También hay hombres cuya identidad es la de ser avanzados, democráticos y progresistas que no consideran importante la emancipación de las mujeres. Estados que colocan a las mujeres entre los grupos vulnerables y no las miran como sujetos políticos. Países en los que, a través de las acciones afirmativas, por ejemplo las cuotas, todavía negociamos el grado de exclusión política de las mujeres, y se consideran democráticos. Mujeres que piensan que ya lograron todas las metas de transformación de género y no se percatan que “el género” es su categoría social y a ella pertenece la mayoría pobre y cuidadora del mundo: las mujeres.

Por eso, la otra dimensión de esta alternativa feminista es el empoderamiento de las mujeres como producto de la construcción de un nuevo paradigma histórico. El empoderamiento es el conjunto de cambios de las mujeres en pos de la eliminación de las causas de la opresión, tanto en la sociedad como, sobre todo, en sus propias vidas.

Dichos cambios que abarcan desde la subjetividad y la conciencia, hasta el ingreso y la salud, la ciudadanía y los derechos humanos, generan poderes positivos, poderes personales y colectivos. Se trata de poderes vitales que permiten a las mujeres hacer uso de los bienes y recursos de la modernidad indispensables para el desarrollo personal y colectivo de género en el siglo XXI.

Todos esos poderes se originan en el acceso a oportunidades, a recursos y bienes que mejoran la calidad de vida de las mujeres, conducen al despliegue de sus libertades y se acompañan de la solidaridad social con las mujeres. La participación directa de las mujeres en la transformación de su mundo y de sus vidas es fundamental y conduce también a la construcción de un mayor poder político y cultural de las mujeres que crean vías democratizadoras para la convivencia social.

El cuidado, ha dejado de ser para otros y se ha centrado en las mujeres mismas. La sociedad, en un compromiso inédito cuida a las mujeres, es decir, impulsa su desarrollo y acepta y protege su autonomía y sus libertades vitales. En ellas va incluida la libertad de elecciones vitales, de actividades, dedicación e identidad: Es el fin del cuidado como deber ser, como identidad.

En el siglo XXI ha de cambiar el sentido del cuidado. Hemos afirmado muchas veces que se trata de maternizar a la sociedad y desmaternizar a las mujeres. Pero ese cambio no significará casi nada si no se apoya en la transformación política más profunda: la eliminación de los poderes de dominio de los hombres sobre las mujeres y de la violencia de género, así como de la subordinación de las mujeres a los hombres y a las instituciones. Es decir, el empoderamiento de las mujeres es un mecanismo de equidad que debe acompañarse con la eliminación de la supremacía de género de los hombres, la construcción de la equidad social y la transformación democrática del Estado con perspectiva de género.
Para la mayor parte de las corrientes feministas contemporáneas la articulación de lo personal con lo social, lo local y lo global conforma la complejidad de nuestro esfuerzo.

La idea fuerza en torno al cuidado es la valoración de la dimensión empática y solidaria del cuidado que no conduce al descuido ni está articulado a la opresión.

De ahí la contribución de las feministas: primero, al visibilizar y valorar el aporte del cuidado de las mujeres al desarrollo y el bienestar de los otros; segundo, con la propuesta del reparto equitativo del cuidado en la comunidad, en particular entre mujeres y hombres, y entre sociedad y Estado. Y, tercero, la resignificación del contenido del cuidado como el conjunto de actividades y el uso de recursos para lograrque la vida de cada persona, de cada mujer, esté basada en la vigencia de sus derechos humanos. En primer término, el derecho a la vida en primera persona

lunes, 29 de octubre de 2012

Sanidad estudia retirar de los tratamientos de fertilidad a mujeres solteras y lesbianas


Los expertos que asesorarán al Ministerio para reformar la cartera de servicios públicos también prohibiría costear estos tratamientos para personas con discapacidad. Aseguran que esta decisión respondería a criterios técnicos, no ideológicos. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud estudió a primeros de octubre un primer borrador en el que sí se incluyen mamografías, tratamientos de rehabilitación e implantes oftamológicos en la cartera de servicios públicos. Los tratamientos de reproducción asistida, los cribados y la selección genética, a debate

 El Ministerio de Sanidad podría retirar de los tratamientos de fertilidad a mujeres solteras, lesbianas y con algunas discapacidad. Así lo han aconsejado los expertos que asesoran al Gobierno en su reforma de la cartera de servicios del sistema sanitario público. Una medida que, según aseguran, respondería a criterios técnicos, no ideológicos, según publican este lunes varios medios de comunicación de ámbito nacional. Son algunas de las propuestas que se vienen debatiendo desde hace más de un mes dentro de la reforma sanitaria.

A primeros de octubre, los responsables de la sanidad pública de las diferentes comunidades autónomas, reunidos en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, abordaron un primer borrador de la nueva cartera básica de servicios, que incluye la rehabilitación y las mamografías, además de los implantes oftalmológicos. Unos servicios que en un principio estuvieron en la agenda del Ministerio de Sanidad para ser suprimidos de esta cartera básica.

El Gobierno ha planteado un nuevo ajuste en la cartera básica de servicios sanitarios. Para determinar el estado actual de estas especialidades en las 17 comunidades autónomas, un grupo de trabajo destinado a la cartera de servicios básicos va a estudiar a fondo estas áreas durante este mes. Los expertos, nombrados tanto por el departamento de Ana Mato como por las regiones, tendrán que detallar la situación actual de estos servicios, si están obsoletos o es necesaria la incorporación de nuevos procedimientos, señalan desde el Ministerio de Sanidad.

Será entonces este organismo el que valore la evaluación de los técnicos sobre estos campos. En genética, por ejemplo, los expertos fijarán "criterios sobre el contenido de ese apartado de la cartera de servicios, incluyendo el diagnóstico genético preimplantacional", según recoge un documento de trabajo del consejo. En los cribados, y en coordinación con la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, se prevé el estudio de "las actividades sobre las que exista evidencia para detectar las enfermedades en fase presintomática"; otro de los objetivos es concretar qué abarca la gratuidad de la rehabilitación, como el número de sesiones, el alcance de la logopedia y otra técnicas.

En cuanto a la reproducción asistida, Sanidad y las regiones quieren concretar "las condiciones en las que financiará todo lo relativo a la reproducción asistida". Por último, los responsables sanitarios quieren saber si se puede detallar la cartera de implantes oftalmológicos para fijar "importes máximos de financiación o su adquisición a través de una central de compras".


Fuente: http://www.salamanca24horas.com/local/76193-sanidad-estudia-retirar-de-los-tratamientos-de-fertilidad-a-mujeres-solteras-y-lesbianas
 

miércoles, 24 de octubre de 2012

El Estado Español retrocede 14 puestos en el índice de igualdad de género a nivel mundial


El Estado Español ha caído 14 puestos (del 12 al 26) en el índice sobre igualdad de género que elabora anualmente el Fondo Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) para evaluar a los países en función del grado de equilibrio social que han conseguido entre sexos.

Según el Informe Global sobre Desigualdad de Género 2012, que recoge los datos de 135 países (el 93% de la población mundial), la caída del Estado Español en esta clasificación se debe a la disminución en el número de mujeres en puestos de responsabilidad ministerial.

Se trata de la séptima edición de este informe que califica a los países en función de su capacidad para cerrar "la brecha de género" en cuatro áreas consideradas clave: el acceso a la salud, la educación, la participación política y la igualdad económica.

Siendo el 1 la cifra que refleja la igualdad total, se logra un resultado global de 0,7266, siendo la nota máxima la conseguida por Islandia (0,8640) y la mínima la conseguida por Yemen (0,5454).

El Estado Español logra su mejor nota, un 0,9971, en "logros educativos" (38 en la clasificación), seguido de un 0,9791 en "sanidad y mortalidad" (34 en el ránking), un 0,6462 en "participación económica y oportunidades" (75), y un 0,2841 en "influencia política" (27).

La clasificación la lideran cuatro países nórdicos -Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia-, a los que suceden Irlanda, Nueva Zelanda, Dinamarca, Filipinas, Nicaragua, Suiza, Holanda, Bélgica, Alemania, Lesoto, Letonia, Sudáfrica, Luxemburgo y el Reino Unido. Por delante figuran también Cuba, Austria, Canadá, Estados Unidos, Mozambique, Burundi y Australia.

Los últimos diez puestos de la lista del WEF los ocupan, en orden decreciente, Egipto, Irán, Mali, Marruecos, Costa de Marfil, Arabia Saudí, Siria, Chad, Pakistán y Yemen.

NI UN SOLO PAÍS EN EL MUNDO LOGRA LA IGUALDAD TOTAL


Los autores del informe indican que "aunque ningún país ha alcanzado todavía la igualdad de género, todos los países nórdicos, con la excepción de Dinamarca, han cerrado la brecha en más del 80%, sirviendo de modelo para el resto de la comunidad internacional".

El WEF destaca que la mayoría de economías desarrolladas han tenido éxito a la hora de reducir la desigualdad en materia educativa, pero que son pocas las que lo han trasladado al mercado laboral, la participación económica y la igualdad de oportunidades.

A juicio de este instituto de estudios económicos, los países nórdicos han logrado la combinación ideal con uno de los mayores porcentajes de participación de las mujeres en la fuerza laboral, las menores diferencias salariales entre sexos -prácticamente inexistentes- y las oportunidades de las mujeres para llegar a puestos de liderazgo, tanto en las empresas como en la política.

"Estas sociedades han hecho posible que los padres hagan compatibles trabajo y familia, lo que ha resultado en altas tasas de participación laboral femenina, mayor reparto en el cuidado de los hijos y una distribución más equitativa del trabajo en casa".

El informe subraya también la generosa política en materia de bajas maternales y paternales, cuya consecuencia ha sido tanto un incremento de la tasa de natalidad como de reincorporación de la mujer al mercado laboral en combinación con la maternidad.

Esta situación se compara con la de otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como Alemania, Japón, Italia y España, donde políticas insuficientes en este sentido "hacen que tanto las tasas de nacimiento como de participación laboral de la mujer sean más bajas".

Elaborado a partir de datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el informe llama la atención por la presencia entre los 15 mejor clasificados de Nicaragua, Filipinas y Lesoto, países con gran desigualdad social. El WEF explicó que se debe principalmente a los buenos indicadores de salud y mortalidad y a la alta presencia de mujeres en puestos con capacidad ejecutiva en sus respectivos Gobiernos.

 

martes, 23 de octubre de 2012

“Miss Representation”: las mujeres en los medios de comunicación

Documental que explora la baja representación de las mujeres en posiciones de poder e influencia, cuestiona la limitada y estigmatizadora visión que los medios de comunicación muestran de ellas, y demuestra que la igualdad real está aún a años luz.




Noticia extraida: Publicidad Sexista (página de Facebook)

lunes, 22 de octubre de 2012

México: No cerrar los ojos ante feminicidio, primer paso hacia la justicia

 
Ante el feminicidio imparable y la ola de violencia desatada por el narcotráfico y los cuerpos de seguridad en todo el país, la sociedad mexicana ha preferido “cerrar los ojos” y evitar cualquier reflexión para erradicar prejuicios y estigmas que perpetúan las agresiones contra las mujeres.

“Las mujeres víctimas de violencia se están quedando solas”, alertó en entrevista con Cimacnoticias la investigadora feminista Dalia Barrera Bassols.

La profesora de la División de Posgrado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) convocó a que la sociedad en su conjunto voltee a ver la violencia contra las mujeres, a fin de “dar una respuesta pública muy seria” contra ese flagelo.

“Tendría que haber grandes foros en los que estuviéramos reflexionando qué estamos haciendo como sociedad en el presente y para el futuro”, consideró la coordinadora de la línea de investigación sobre Género y Política de la ENAH.

Entre 2006 y 2011, periodo que comprende el sexenio de Felipe Calderón, la violencia en la pareja o en la familia pasó de 43.2 a 46.1 por ciento, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 (Endireh).

Ese mismo sondeo reveló que entre las mexicanas aún hay quienes ven “normal” la violencia contra ellas. Tan es así que 29 por ciento de las encuestadas dijo estar de acuerdo en que “si hay golpes o maltrato en casa es un asunto de familia y ahí debe quedar”.

El 16.8 por ciento de las mujeres estuvo de acuerdo en que “una esposa debe obedecer a su esposo o pareja en todo lo que él ordene”.

HERIDA ABIERTA

“A diario lo vemos en el periódico. Conozco mucha gente que lee diario el periódico y no quiere hablar del tema. Cree que con cerrar los ojos, como lo hacen con los 60 mil muertos que ya van para 100 mil en esta administración, ya no existiera la violencia; eso nos está pasando”, observó la especialista.

“En la violencia de género hay una herida muy grande, y las heridas se tienen que curar, abrir, tienen que supurar y tiene que haber un restablecimiento; si no se abren, si no sale todo, se acumulan la pus y la descomposición social”, advirtió.

Por ello, Dalia Barrera subrayó que es momento de que la sociedad “deje de quedarse callada y exija un alto a la violencia contra las mujeres”.

La maestra en Economía y doctora en Sociología, ambos grados por la UNAM, explicó que el estado de violencia generalizada que priva en el país multiplica las agresiones contra las mujeres pobres, indígenas y mestizas, las urbanas trabajadoras y las estudiantes.

“Hemos llegado a un grado de normalización que el salir de noche o temprano a la calle ya es un permiso (para ser atacada). Es decir, si salgo de mi casa a las 5 de la mañana porque entro a trabajar a una panadería a las 5:30, se interpreta que porque estoy sola en la calle a esas horas se puede hacer conmigo lo que se quiera”, criticó.

La académica abundó que en la violencia de género “confluyen el odio, la misoginia, las ganas de destruir, la violación sexual y muchas veces las ganas de matar, a lo que se suma el aislar, callar, no dar voz, la actitud de la sociedad de ‘mejor no hablemos de eso, mejor cerremos los ojos’”.

Como sociedad no podemos seguir pensando que sólo van a violar o matar a las mujeres que “no son de mi familia”. “Ninguna mujer, absolutamente ninguna, se dedique a lo que se dedique, merece que la violen o la maten”, concluyó.

lunes, 15 de octubre de 2012

La mujer militante y las prisiones franquistas

 
La historiografía de género referida a la Guerra Civil y a la posguerra tiene un recorrido relativamente corto, pero poco a poco van surgiendo interesantes estudios en relación al tema que nos ocupa: la mujer militante y la cárcel. Cuando hablamos de este binomio nos referimos tanto a la mujer presa por su trabajo político como a la mujer que auxilia desde fuera a sus familiares y compañeros de lucha.
 
 
 
 
Ambas sufren la represión del nuevo régimen, una represión diferenciada a la que se ejerce sobre los hombres debido a la concepción que el nacionalcatolicismo tiene de los valores femeninos. Mientras las mujeres a las que hacemos referencia defendían con su vida y su libertad el avance de la Revolución, las jerarcas de la Sección Femenina pronto marcarían la pauta para cortarles las alas.
 
En las postrimerías de la Guerra Civil española, con la vista de los sublevados fascistas puesta ya en la victoria, se contaban por miles las prisioneras que habían sido encarceladas bajo la Ley de Responsabilidades Políticas[1] en las cárceles diseminadas por todo el territorio, centros penitenciarios femeninos como Ventas (Madrid) o Les Corts (Barcelona). El hacinamiento era común en todas ellas, y el número de presas políticas superaba con creces el de delincuentes comunes. Prisiones diseñadas para albergar un tope de reclusas y que triplicaban o cuadriplicaban el número, en el mejor de los casos.
 
Ya en 1940, un hito marca el problema penitenciario que el mismo régimen reconocía: la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo. Las denuncias aparecían de la nada, y el terror aumentaba. Estos primeros años de la “victoria”, con el régimen aupado a hombros de la alianza nazifascista que asolaba Europa y el mundo, se rigieron por la política del miedo.
 
La relación de la mujer con la cárcel ha quedado plasmada en numerosos testimonios en primera persona: la convivencia, el aliento mutuo, la solidaridad, el miedo, la nostalgia. Tanto dentro como fuera se tejieron sólidas redes de socorro, que eran una auténtica tabla de salvación en los momentos difíciles.
 
Por un lado, la vida dentro de la prisión estaba marcada por el aislamiento, por la desinformación. Las presas dependían del exterior para conocer la situación tanto política como personal: muchas tenían hijos, compañeros, gente que quizá estaba también encarcelada, exiliada o, en el peor de los casos, muerta. Las ejecuciones eran el pan de cada día en aquella época. Podemos en este punto hacer referencia al caso de las Trece Rosas Rojas, trece jóvenes, en su mayoría afiliadas a las JSU o el PCE, que fueron fusiladas en Madrid el 5 de agosto de 1939. Pero, pese al dolor y la angustia, las mujeres supieron sobreponerse a la situación, aprovechando la reclusión para formarse políticamente y reorganizar a la militancia.
 
En este punto contribuían también enormemente esas mujeres que, desde fuera de la cárcel, actuaban como enlaces y como balsa de salvación. Estaban expuestas a un gran peligro, ya no sólo por la información que manejaban o los objetos que transportaban, sino porque cualquier persona relacionada con un antifascista era susceptible de ser detenida, torturada y encarcelada. Además, no hay que olvidar que las mujeres cuyos allegados estaban encarcelados se hallaban a merced de la miseria, teniendo que mantener a una familia bajo el constante “estigma” de estar relacionada con un subversivo, por lo que el simple hecho de recurrir al estraperlo ya daba más motivos al régimen para la persecución. Por tanto, muchas de estas mujeres, que en principio no estaban politizadas, acabaron formando parte de las organizaciones antifranquistas y de su radio de influencia.
 
Hay que hacer mención también a las mujeres que acabaron en los campos de concentración europeos durante la segunda guerra mundial, y cuyo relato esperamos poder narrar más adelante. No olvidemos, por tanto, el papel silenciado de las mujeres militantes durante los años que siguieron a la guerra, tanto dentro de las penitenciarías como fuera. Que su nombre no se borre de la Historia.


[1] Ley de Responsabilidades Políticas, de 9 de febrero de 1939, según la cual se establecían las penas aplicables tanto a quienes se hubiesen opuesto al alzamiento como a quienes hubiesen colaborado con la Revolución de Asturias de 1934.
 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dimite el asesor que dijo que las leyes y las mujeres "están para violarlas"

José Manuel Castelao, hombre de confianza de Feijóo, llevaba dos días como presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española.

El revuelo que ha causado el comentario machista del exdiputado regional del PP José Manuel Castelao Bragaña y hombre de confianza de Feijóo, que, en una reunión de trabajo, y según ha adelantado El País, dijo que "las leyes son como las mujeres. Están para violarlas" ha acabado forzando su dimisión como presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior.

"No pasa nada. ¿Hay nueve votos? Poned diez. Las leyes son como las mujeres, están para violaras", dijo Castelao en una de las mesas de trabajo del I Pleno del VI Mandato de este órgano consultivo, que depende del departamento que dirige Fátima Báñez, cuando reclamaba el acta a una de las comisiones a la que le faltaba un voto para formalizar el documento, siempre según la versión del citado diario.
A última hora de la tarde de este viernes, en declaraciones a la Cadena Ser ha asegurado: "Yo estoy completamente en contra de cualquier tipo de violación, soy un admirador educado y respetuoso de la mujer. Soy hijo de mujer, esposo de mujer y soy de una tierra Galicia donde la mujer ha tenido un papel muy importante".
Un día antes de pronunciar las palabras que han forzado su dimisión, el pasado lunes, había resultado elegido –a propuesta de Empleo– por el 75% de los miembros de este consejo, aseguran fuentes del Ministerio de Empleo. Le acompañó en ese momento la secretaria General de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, quien recalcó su "capacidad de concordia y consenso", según informa Europa Press.

Fuentes conocedoras de la situación han asegurado a Público que, antes de que saltara a los medios y después de que su exabrupto generara un escrito de protesta firmado por los delegados con los que compartía mesa en aquel momento, Castelao ya había puesto su cargo a disposición del Consejo. Sin embargo, su dimisión –que ha atribuido a "motivos personales"– no ha salido a la luz hasta esta tarde, cuando forzado por el revuelo mediático, ha mandado una carta de renuncia a la secretaria del Consejo.
Estas mismas fuentes aseguran que entre Empleo y Castelao "ha habido comunicación" en los últimos días, pues en el departamento que dirige Fátima Báñez "no ha gustado nada su comentario". De hecho, el ya expresidente de los españoles en el exterior se ha excusado ante la ministra y la secretaria general de Inmigración a través de sendas comunicaciones.
Por su parte, el actual presidente de la Xunta y candidato a la reelección el próximo 21 de octubre, Alberto Núñez Feijóo, ha salido en su defensa a través de Twitter. "Lo dicho por el ex Presidente del Consejo Ciudadanía es inadmisible y ha hecho lo que debía al disculparse y dimitir", escribió Feijóo en su cuenta de la red social.



Noticia extraida de : www.publico.es
Foto: españavale.com

Una de cada tres mujeres ha sido obligada a casarse siendo niña

Unicef y la ONG Plan denuncian la situación de vulnerabilidad de las menores en todo el mundo cuando se conmemora el primer Día Internacional de la Niña.

El 41% de la población mundial de entre 20 y 49 años, un total de 400 millones de mujeres, han sido obligadas a casarse siendo menores de 18 años. En la franja de edad de entre 20 y 24 años, una de cada tres no pudo elegir a su marido y, además, 23 millones de jóvenes fueron forzadas a vivir en matrimonio antes de cumplir los 15. Todas ellas se han convertido, han sido y son "esclavas domésticas y sexuales". Así lo ha denunciado el Fondo de Naciones Unidas por la Infancia (Unicef), coincidiendo con la conmemoración del primer Día Internacional de la Niña, que se celebra mañana.

El objetivo de esta fecha es dar visibilidad a los "problemas excepcionales que las niñas confrontan en todo el mundo", según la ONU, entre los que se encuentra el matrimonio forzoso, un acto que sólo prohíben 113 de los 193 países que pertenecen a las Naciones Unidas. "Las niñas se convierten en esclavas y sus derechos a la salud, a la educación, a la no discriminación y a la libertad física y psicológica son violados", denuncia Unicef. "En los peores casos, apenas llegan a tener 8 años y son tres o cuatro veces menores que sus maridos", añade la institución.

Este hecho, que "debería ser penalizado como un crimen" y que "no se puede justificar con argumentos tradicionales, religiosos, culturales o económicos", según Unicef, supone graves riesgos para la vida de las menores. "El hecho de que las niñas se queden embarazadas a una edad muy temprana las expone a enormes riesgos de mortalidad materna o a graves lesiones físicas y psicológicas", lamenta la organización.

Por su parte, la ONG Plan, centrada especialmente en luchar contra la pobreza infantil, también se ha unido a la celebración del Día Internacional de la Niña. ¿Sus denuncias? "75 millones de niñas no van a la escuela, 10 millones son obligadas a casarse y 150 son víctimas de violencia física y sexual". La organización presentará su informe anual en el que desarrollará estos datos esta mañana, durante la celebración del coloquio titulado igual que una de sus conocidas campañas: Por ser niña. Mañana, además, habrá un acto "por la educación de las niñas" en el Congreso de los Diputados y el Bernabeu, el estadio del Real Madrid, se teñirá de rosa, uniéndose a la iluminación que compartirán numerosos edificios representativos en otras ciudades del mundo como el Empire State Building de New York.


Noticia extraida: www.publico.es

martes, 9 de octubre de 2012

Un tribunal no ve acoso sexual en besos y tocamientos indeseados

La Audiencia de Madrid absuelve a un jefe que daba palmadas en las nalgas y se rozaba con dos empleadas porque no aprecia propósito sexual, sino sentimental.

Un día le dio un beso en los labios. Otros le acariciaba la pierna. O el pelo. Más tarde, el farmacéutico también abrazó sin ella quererlo a otra de sus empleadas. A pesar de sus quejas, en otra ocasión le dio palmadas en las nalgas. También les escribía cartas. “Sueño con el roce de tu piel, con su color, con el perfume que exhala”, le escribió a una de ellas. “Eres la mujer de mi vida”, le había escrito a la otra. Las dos trabajadoras de una farmacia de Madrid le denunciaron por acoso y el hombre fue condenado a tres meses y dos días de prisión y a indemnizarlas con algo más de 11.200 euros. Pero la Audiencia Provincial de Madrid desestima la condena y ha absuelto al farmacéutico al entender que no hubo acoso sino, en todo caso, abusos. Un delito más grave, pero por el que no estaba acusado y, por tanto, por el que no se le podía condenar.

El artículo 184 del Código Penal considera acoso “el que solicitare favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, y con tal comportamiento provocare a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante”. Los magistrados no estiman que las situaciones descritas por las mujeres —que sufrieron depresión— puedan ser suficientes para configurar esa situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante que marca la ley. Tampoco consideran que actitudes como las palmadas en las nalgas, acariciar la pierna o el pelo o rozar el cuerpo con el de otra persona supongan una proposición de una relación sexual, sino “la realización de actos de contenido sexual”. De ahí, dice, “podrían constituir el supuesto fáctico de una condena por delitos de abusos sexuales”.

En una sentencia fechada en julio y votada por unanimidad de la que ha sido ponente el magistrado Julián Abad Crespo, se determina que la única proposición de relación sexual implícita, ocurrió una vez que el acusado propuso a una de las mujeres ir a “hacer la siesta en un hotel”. Los magistrados —Abad junto a Francisco Jesús Serrano y José Manuel Fernández Prieto— exponen que el acusado propuso a las dos mujeres mantener una “relación sentimental”, pero no puede afirmarse, dicen, que esa relación “alcance el carácter de una proposición de un trato o relación sexual seria e inequívoca”.

La abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la asociación de mujeres juristas Themis, no comparte la sentencia. Cree que sí hay base probatoria para una condena por acoso. “¿Ofrecer ir a echar la siesta de esa forma no es una proposición sexual? Subliminalmente le está diciendo que se vayan a la cama”. Cerrillos critica que la Audiencia haya modificado los hechos que en el primer juicio —el juzgado de lo Penal 1 de Alcalá de Henares— se consideraron probados para suprimir que el acusado realizaba algunas de estas propuestas “con objeto de satisfacer sus deseos libidinosos”. También que se deseche el hecho probado de que “las trataba despóticamente en sus puestos de trabajo durante un tiempo”. Las dos empleadas, insiste Cerrillos, relataron que el acusado les retiró temporalmente incentivos económicos que percibían. “Eso es un intento de presión, de intimidación”, dice.

Tampoco Glenys de Jesús, directora del Observatorio de Género y Justicia de Women's Link, comparte la sentencia, que considera “discriminatoria”. Para ella, los magistrados equivocan el foco. “Inventa una diferencia entre las propuestas para mantener una relación sexual y una sentimental, y quita el componente sexual de cosas como tocamientos en las nalgas”, expone. “Además, hay una situación de subordinación, intimidatoria y gravemente hostil. Él era su jefe, y hacía esas proposiciones desde esa situación de poder”, argumenta.

Julian Ríos, profesor de Derecho Penal de la Universidad Pontificia de Comillas, explica sin embargo que el Código Penal es muy claro y estricto, y que la sentencia puede no ser jurídicamente criticable. Los magistrados no aprecian en lo ocurrido la gravedad exigida por la ley en las situaciones. “A nivel coloquial puede que estos hechos sí se definan como acoso sexual. Pero jurídicamente no es así. Hace falta que se demuestre que se ha provocado una situación objetiva, gravemente intimidatoria, hostil o humillante. Y que la naturaleza de los hechos sea solo sexual. Si no se cumplen todos esos requisitos no es acoso. Puede ser otro delito, como el de abusos, pero acoso no. Eso, con todos esos límites, es lo que marca la ley”, expone.

Las dos mujeres optaron por llevar su denuncia por la vía penal. Por la vía laboral, sin embargo, explican los expertos, la tipificación de los delitos es más amplia. El concepto de acoso en el derecho laboral es más amplio, puede ser sexual o no. Sin embargo, por esta vía los delitos prescriben en un año y los hechos denunciados ocurrieron hace 10.

LA SENTENCIA
- “Lo que vendría a haber propuesto el acusado es una relación amorosa, que puede implicar o no tratos de carácter sexual, por lo que no puede afirmarse que la proposición de una ‘relación sentimental’ alcance el carácter de una proposición de un trato o relación sexual seria e inequívoca”.
- “Dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo (...) no implican la proposición de ninguna relación sexual, sino que suponen la realización de actos de contenido sexual”, dice la sentencia. Así, no ve acoso sexual, sino abuso sexual.

Noticia extraida: www.elpais.com

miércoles, 3 de octubre de 2012

El rol de la mujer según la escritora Charlotte Perkins Gilman: resumen y crítica.

Charlotte Perkins Gilman fue una autora comprometida con la sociedad de su época, lo que provocó que escribiera ampliamente sobre temas de importancia política en sus novelas, relatos cortos y ensayos. Entre esos textos, uno de los ejemplos donde más clara se muestra la ideología de Gilman es en su obra Mujeres y Economía (Women and Economics en el original, publicado en 1898). A través de este texto, la escritora analiza la relación existente entre la opresión de las mujeres y las razones aducidas para justificarla. Gilman trata de desmitificar estos tópicos y propone diferentes soluciones que considera adecuadas para el emergente sistema de principios de siglo XX, siempre buscando “el beneficio de la especie”.

Aunque un texto de hace más de cien años resulta ya obsoleto para las problemáticas actuales, y pese a que la autora defiende ciertos postulados trasnochados como el Darwinismo social, es siempre interesante volver la vista atrás y examinar cómo nuestras predecesoras analizaban el injusto mundo que les rodeaba.
A lo largo de los quince capítulos de su escrito, Charlotte Perkins Gilman trata de recopilar los que considera los principales problemas y preocupaciones de su época, incluyendo datos muy diferentes en un mismo ensayo. Pese a esta gran variedad, es posible extraer una serie de ideas generales y puntos comunes que resuman todo.

Así, el principal objetivo que persigue la escritora es el de cambiar los roles tradicionales de su sociedad a través de la independencia económica de las mujeres. Eso sí, tan solo aplicado a las clases medias y altas y omitiendo a las clases trabajadoras por tener unas circunstancias demasiado diferentes. Por “roles tradicionales”, la autora entiende, principalmente, las relaciones sexo-económicas de las mujeres para con sus maridos, la posición privilegiada del hombre en la esfera pública, y la desigual educación de lxs niñxs.

Para hacer entender a sus lectorxs que los problemas descritos son problemas reales, así como para convencerlxs de que las soluciones que propone resultarán efectivas, Gilman se apoya en el Darwinismo social. Esta rama de la sociología fue a menudo utilizada con fines deliberadamente sexistas, sin embargo, Gilman trata de hacer un uso feminista de este Darwinismo social: preguntándose cuáles son los elementos que realmente podrían ayudar a mejorar su sociedad, desecha los argumentos usados para defender la superioridad del hombre.

Si hay algo que queda claro tras leer a Gilman (no solo en este ensayo, sino en el resto de su literatura), es que fue capaz de ver y describir el cambio inminente que la sociedad del cambio de siglo estaba experimentando, centrándose fundamentalmente en la lucha de las mujeres y en la evolución económica. A través de sus obras, la escritora no solo creó arte, sino un arma para criticar y tratar de cambiar un mundo en el que no quería vivir, obteniendo resultados positivos en muchos aspectos. Es, por ejemplo, admirable que Gilman prediga cambios tales como la independencia económica de la mujer, el cambio de determinados roles establecidos o el creciente individualismo de las familias y la sociedad en general. Aunque la autora vivió para presenciar muchos de esos cambios, Mujeres y Economía es bastante más antiguo.

Sin embargo, el ojo escrutiñador de las lectoras feministas de nuestros días no puede pasar por alto que muchas de las ideas que Gilman defiende están obsoletas o radicalmente equivocadas. Es el caso de la defensa del Darwinismo social, utilizado como mera excusa para oprimir a otros pueblos y/o sexos, y cuyo valor científico brilla por su ausencia. Además, e incluso aunque algunos cambios han ocurrido, la independencia económica de las mujeres no ha transformado nuestra sociedad en una igualitaria y el patriarcado sigue siendo el sistema dominante, lo que demuestra que un mero cambio en el sistema económico no implica una transformación completa de la sociedad. Por si esto no fuera suficiente, Gilman no ofrece soluciones para la clase trabajadora oprimida por el capitalismo, sino que obvia sus necesidades.

Aunque quizá las teorías socioeconómicas de Gilman no nos sirvan de demasiado actualmente, sí que pueden ayudarnos a reflexionar y a recordarnos que el antisexismo implica anticapitalismo (y viceversa). Por último, los textos más puramente literarios de esta creadora no resultan tan anodinos, sino que son auténticas obras de arte intemporales que mezclan pensamiento crítico con fantasía y suspense. Como muestra, adjuntamos un link al relato corto “El empapelado amarillo” (“The Yellow Wallpaper”) para quien quiera comprobarlo por sí mismx. http://www.lamaquinadeltiempo.com/prosas/perkins01.html